Basada en la saga del escritor y periodista Arturo Pérez Reverte.
El plato fuerte se hizo esperar. No era el protagonista, Vigo Mortenssem, ni tan siquiera el casting de actores, salido de todas las teleseries de producción nacional. Ni lo fue el personaje del monje inquisidor, encarnado por Carlota, de 7 vidas, con su calva y su mechón a lo Crispín Klander.
Tampoco fue las casi tres horas de duración del film, con la consiguiente retención de líquidos, agravado por la potencia del aire acondicionado.
No. Mucho mejor que todo eso. En los últimos minutos de la cinta, cuando Alatriste empuña su espada comienza a sonar un acompasado redoble de tambor. Cualquier cofrade que se precie se hubiera puesto a rachear. La Criticona y el que escribe nos miramos. Ella que Virgen del Valle, este que Amarguras. Pero fueron las campanas las que nos hicieron identificar la pieza. La Madrugá de Abel Moreno, más conocido en los foros músico cofrades como el “maestro pellizquito”, por su habilidad de hacer composiciones como si de colage se trataran.
No sabemos de quien ha sido la idea de que Alatriste se despida mecido bajo palio. Lo cierto es que el mencionado “compositor” se habrá embolsado un dinero curioso con este cameo en la gran pantalla.


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